viernes, 3 de abril de 2009

SABIDURÍA

Dijeron pues los impíos entre sí, discurriendo sin juicio: "Corto y lleno de tedio es el tiempo de nuestra vida. No hay consuelo en el fin del hombre, ni después de su muerte; ni se ha conocido a nadie que haya vuelto de los infiernos o del otro mundo. Pues nacido hemos de la nada, y pasado lo presente, seremos como si nunca hubiéramos sido. La respiración o resuello de nuestras narices es como un ligero humo, y el habla o el alma, como una transitoria chispa con la cual se mueve nuestro corazón. Apagada que sea, quedará nuestro cuerpo reducido a cenizas, y el espíritu se disipará cual sutil aire. Desvanecer sea como una nube que pasa, nuestra vida; desaparecerá como niebla herida de los rayos del sol y disuelta en su calor, caerá en olvido con el tiempo nuestro nombre, sin que quede memoria de nuestras obras".

Sabiduría 2-1/7

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